sábado, 5 de mayo de 2012

Cuando suba la marea.

Y ahora sé que nunca he sido tu princesa, que no es azul la sangre de mis venas y ahora sé que el día que yo me muera, me tumbaré sobre la arena Y que me lleve lejos cuando suba, la marea.

Estaríamos juntos todo el tiempo, hasta quedarnos sin aliento.


Me quedaré con esas ganas de verte.



Cuándo, cuándo.

Cuando mi alma se envenena, cuando se oyen los latidos, cuando se escuchan las penas, cuando suena tanto ruido, de ir arrastrando nuestras cadenas, encadenado al olvido en un castillo de arena.

Fui a la orilla del rio, y vi que estabas muy sola, vi que te habias dormido, y que crecian amapolas.


Tu perfume es el veneno que contamina el aire que tu pelo corta que me corta hasta el habla y el entendimiento porque es la droga que vuelve mi cabeza loca.